Aprobación Ley de Teletrabajo en Chile

Hace ya muchos años que la posibilidad de trabajar en un lugar diferente a las oficinas de los empleadores es una realidad. Las restricciones que se vivieron en el mundo después de los atentados a las torres gemelas en 2001 fue probablemente un gatillante que aceleró el desarrollo de distintas tecnologías que permiten este tipo de trabajo. Hoy, el mundo enfrenta otro evento exógeno que nos fuerza nuevamente como sociedad a acelerar la legislación para así hacer frente a los nuevos desafíos.

La nueva ley

La aprobación de la Ley de Teletrabajo, modifica el código del trabajo y norma varios aspectos de éste como la jornada laboral, tiempos de desconexión, gastos asociados y demás obligaciones y derechos del empleador y colaboradores.

Es importante destacar que esta nueva relación laboral deberá siempre ser acordada libremente por ambas partes (empleado y empleador) y deberá contemplar la prestación del servicio, ya sea en forma total o parcial, desde el domicilio de éste u otro lugar que se acuerde, que debe ser distinto al de las instalaciones de la empresa. La ley clarifica también las responsabilidades que tendrá el empleador para con sus colaboradores que opten por el teletrabajo.

Para los empleados, la ley es clara en que se deberán respetar las condiciones económicas de los contratos vigentes y que por ningún motivo la adopción del teletrabajo podrá reducir sus remuneraciones (siempre que no se acuerde una reducción de jornada). Se estipula también que los colaboradores tendrán el derecho a la desconexión por al menos 12 horas continuas en un plazo de 24 horas y que los equipos, herramientas y los materiales para el trabajo a distancia deberán ser proporcionados por la empresa al trabajador y este no podrá ser obligado a utilizar elementos de su propiedad. Además, los gastos asociados a los costos de operación, funcionamiento, mantenimiento y reparación de equipos relacionados a esta modalidad de trabajo serán siempre de cargo del empleador. Por último, cualquiera de las partes tendrá derecho a retomar de forma unilateral a las mismas condiciones laborales pactadas con anterioridad a la suscripción de la modalidad de trabajo a distancia o teletrabajo, previo aviso por escrito a la contraparte con una anticipación mínima de treinta días.

Los desafíos

Para las empresas, esta nueva realidad permite una mayor posibilidad y flexibilidad corporativa, pero sin duda requiere también de un cambio cultural tanto por parte de los líderes de las organizaciones que opten por esta práctica como de sus empleados. Así lo reflejan las cifras que recogió la Encuesta de Beneficios de Mercer, donde sólo el 22% de las empresas aseguraban poseer una política formal de teletrabajo, la que probablemente tampoco era extensiva a todos los trabajadores.

Es por esto que es importante que se planifiquen los cambios con tiempo y profundidad, haciendo en primer lugar una revisión de qué tareas son susceptibles de realizarse mediante teletrabajo, los requerimientos técnicos y tecnológicos que implicaría y los cambios que son necesarios incorporar para mantener una adecuada supervisión con KPIs claros para todas las partes. Y, en segundo lugar, pero igualmente importante, es necesario destinar el tiempo y los recursos necesarios para instaurar un plan de capacitación interno para preparar a todos quienes sus funciones se verán directa o indirectamente impactadas por el trabajo a distancia. La clave en todo esto, será la comunicación de modo de afianzar la cultura lo más rápidamente.

Las ventajas de esta modalidad de trabajo son múltiples tanto para la empresa como para sus colaboradores. Las ganancias en flexibilidad serán muy importantes, se expandirá la cultura del trabajo hacia uno más diverso, reducción en costos asociados a tiempos de traslado y a menores espacios de oficinas.

Sin embargo, las organizaciones deberán mantenerse atentas a las implicancias negativas que con el tiempo podrían generarse. El ser humano es social por naturaleza y los beneficios de las relaciones humanas colaborativas que se generan al compartir espacios físicos han sido profusamente estudiadas. En ese sentido, habrá que pensar en medidas para mitigar los efectos adversos de la aislación como el stress, posibles problemas de clima, mal manejo del tiempo o bajas de productividad, así como también tener especial cuidado en no perder las sinergias propias del trabajo en equipo. La construcción del compromiso y de las relaciones a través del contacto físico es algo que viene arraigado en la cultura. Si bien esto es algo que con las nuevas tecnologías ya viene cambiando, será probablemente recomendable establecer reuniones periódicas (semanales o quincenales según corresponda) de modo de mantener un contacto físico con pares y supervisores. Los hitos corporativos, como celebraciones o eventos de oficina, adquirirán un papel aún más gravitante. El rol del liderazgo en este sentido será clave, así como también que la compañía cuente con buenos y asertivos canales de comunicación que “incluyan” a todo perfil de trabajador en la compañía.

En el mediano plazo, no habrá sector de la economía que no saque provecho del teletrabajo. A primera vista hay sectores que parecieran tener un mejor punto de partida, pues su giro permite una transición más fácil. Sin embargo, una mirada en detalle da cuenta que algunas funciones de algunas industrias difícilmente serán susceptibles de ser realizadas mediante teletrabajo, aun así, son muchas las áreas de una empresa que sí podrían beneficiarse de la modalidad, favoreciendo por tanto a sus empleados.

Sin duda los últimos acontecimientos que ha vivido Chile han llevado a acelerar el trayecto de flexibilizar el lugar desde el que se trabaja. Hoy existen las tecnologías para llevar a cabo las labores desde diferentes lugares, pero es necesario que sean adoptadas en su totalidad y generando los cambios que se requieren, ya que en cualquier momento factores externos nos pueden volver a forzar a optar por esta práctica. 

Agustina Bellido
Agustina Bellido

Chile Career Leader, Mercer

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