El mundo del trabajo y la empresa se encuentra en medio de fuertes redefiniciones y dentro de estas destaca el cada vez más imperante capitalismo de los grupos de interés, que ha llevado a redefinir el propósito de las empresas, ampliando la primacía de los accionistas para incluir múltiples grupos de interés, como clientes, empleados, proveedores y comunidades. El capitalismo de los grupos de interés, es la forma en que las empresas buscan la creación de valor a largo plazo. El estudio Global de Tendencias de Talento 2021 de Mercer mostró que el 85% de los ejecutivos encuestados afirmó que el enfoque de una empresa debe incluir a las partes interesadas, es decir, incluir los criterios ESG en su quehacer.

Otro de los cambios tiene que ver con el auge de la automatización, en especial después de la pandemia, la que de paso afectó principalmente a los trabajadores. Si antes de los confinamientos un 44% de los ejecutivos confirmó impulsar la automatización en sus empresas, desde el 2021 más de un tercio señaló querer acelerar el proceso. Un 77% considera además que los trabajadores independientes reemplazarán sustancialmente a los empleados a tiempo completo. Todo esto significa transformar la forma del trabajo y de las estructuras organizacionales, volviéndose más flexibles y, en muchos casos, menos verticales.

Por lo mismo, será cada vez más relevante que las empresas inviertan en sus empleados (vía upskilling y reskilling), así como avanzar en menores jerarquías y más horizontalidad, todo esto ayudará a reducir las brechas salariales.

 

El Foro Económico Mundial señala que, para avanzar hacia un capitalismo de stakeholders, es necesario medir la “Brecha Salarial”, dado que una amplia brecha entre el individuo mejor pagado y la mediana de las remuneraciones, aumenta la desigualdad y podría impedir la creación de valor a largo plazo. A la vez, brechas altas podrían ser una muestra de vulnerabilidad de las empresas a la hora de enfrentar la cuarta revolución industrial. 

 

Además, una mayor transparencia salarial es vital para restaurar la confianza entre los accionistas, empleados, clientes y otras partes interesadas y monitorear las brechas es importante porque permite analizar y debatir basado en data, sobre riesgos y mejoras necesarias.

 

Frente a este contexto, la economista Jeannette von Wolfersdorff junto a Mercer Chile, realizaron este primer reporte sobre brechas salariales, que permite observar la evolución de la diferencia salarial en empresas en Chile entre los años 2010 y 2020, además de observar otros nueves países para el año 2020. Se espera que la información en su conjunto permita dar más luz a un aspecto central en el comportamiento de los mercados, y que enriquezca el debate y lo haga más constructivo en torno a los datos.

 

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