Del dicho al hecho en la equidad e inclusión de género


Estados Unidos vivió una de las jornadas electorales más polémicas y a la vez más interesantes de su historia. Una contienda en la que la politización, las noticias falsas, el debate por el manejo de la pandemia y otros factores de tipo social, político y económico jugaron un papel más que determinante en la intención de voto de los millones de ciudadanos que participaron activamente de este ejercicio democrático. Un proceso en el que fueron protagonistas mujeres como Kamala Harris, quienes día a día siguen demostrando su capacidad y fortaleza para asumir responsabilidades y cargos de muy alto nivel, como la Vicepresidencia de la nación más poderosa del mundo. 

La victoria de la formula Biden - Harris representa los sueños de millones de mujeres, quienes a pesar de su preparación, experiencia y esfuerzo han visto truncadas sus aspiraciones en un mundo en el que aún existe un notable dominio del sexo opuesto. Si bien, ya se han dado los primeros pasos para lograr el tan anhelado equilibrio, aún es mucho el camino que debemos recorrer para garantizar una igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la sociedad. 

Es aquí donde quiero invitar a reflexionar sobre la prevalencia de sesgos y diferencias que aún son evidentes. Es claro que, si estuviéramos cerca de alcanzar esta equidad, este acontecimiento no lo veríamos como algo totalmente inédito e inalcanzable, sino algo que podría haber ocurrido en cualquier momento y lugar.

Si bien la equidad de género es un tema que toma cada vez más relevancia en la agenda de gobiernos y organizaciones, es necesario tomar medidas desde las organizaciones para que no solo se quede en un tema de discusión y de debate. En estos tiempos de cambios, no cabe duda que se deben tomar acciones que respondan al protagonismo que la mujer ha estado reclamando por décadas. 

Esto lo podemos confirmar en el último informe global, When Women Thrive 2020 de Mercer. De acuerdo con la investigación, el 26% de las mujeres de América Latina ocupan cargos gerenciales y solo el 18% están en cargos directivos, cifras que ponen al descubierto la inequidad en el mercado laboral. En el caso particular de Colombia, las mujeres ganan un 24% menos que los hombres en cargos de igual jerarquía, lo que evidencia que la desigualdad en los ingresos sigue siendo un problema extendido en el ámbito laboral.

Una coyuntura que también se replica en el proceso de crecimiento de las mujeres en dentro de las compañías. Si bien, existe una igualdad en los procesos de contratación para posiciones que requieren profesionales de primer nivel, es claro que las posibilidades de crecimiento de las mujeres se van reduciendo en la escala al ocupar cargos con mayores responsabilidades, como se puede ver en la gráfica del Flujo de Talentos Una realidad que ha impactado a profesionales con importantes capacidades y alto nivel de formación. Algunas han desistido de sus aspiraciones y otras más han abandonado sus organizaciones al tener que sortear un sinnúmero de obstáculos que les impiden crecer como personas y como profesionales.



Ante esta realidad es importante que las organizaciones desde las multinacionales hasta las compañías más pequeñas tomen una posición mucho más comprometida frente a la equidad de género. Solo de esta manera se podrá reducir la evidente brecha y equiparar equipos de trabajo en los que las mujeres podrán realizar importantes aportes. Una situación que es respaldada por Kristalina Georgieva, Directora del Fondo Monetario Internacional (WEF), quien afirma que el cerrar la brecha de género es un elemento fundamental para incrementar en un 35% el PIB en países con mayor desigualdad.

 

En este escenario es necesario implementar un cambio cultural en las organizaciones, para ofrecer nuevas y más oportunidades a las mujeres. Iniciativas como el desarrollo de procesos de contratación en similares condiciones, la generación de programas de formación y de desarrollo en las corporaciones y la estructuración de unas políticas de remuneración responsable, son solo algunos de los elementos a tener en cuenta para ofrecer esta igualdad, y garantizar así las mismas oportunidades, inclusión y experiencias dentro de las compañías.

 

Otros factores como las licencias familiares, el trabajo flexible, la activación del bienestar financiero, son beneficios que toman cada vez más relevancia en el desarrollo profesional de las mujeres. Así mismo, son elementos que nos motivan a entender que las necesidades de las mujeres no son las mismas y que tomar decisiones drásticas ayudará a apalancar políticas de equidad que contribuyen con la consecución de los objetivos propuestos por los equipos de trabajo y  la productividad de la organización. 

 

Nos encontramos en un momento que nos ofrece una gran oportunidad para avanzar en el desarrollo de una sociedad y un mundo corporativo más equitativo. Más aún, cuando las organizaciones en aras de garantizar su continuidad, han tenido que transformar parte de sus procesos y de su ADN en un momento bastante incierto. En este proceso, las mujeres podemos ofrecer nuestra visión y conocimientos para afrontar una realidad muy disímil a la que estábamos acostumbrados.