Invertir en salud y beneficios hace más competitiva a la empresa

Salud y bienestar

Invertir en salud y beneficios hace más competitivas a las empresas

Los programas de salud y beneficios van más allá de los seguros de gastos médicos mayores, especialmente en una población laboral que, además de ser cada vez más sofisticada y diversa, está atenta a factores como el cambio climático.  

Por Julieta Manzano, Directora de Desarrollo de Negocios en Mercer México

Un estudio reciente de Mercer y Mercer Marsh Beneficios, en cuanto al futuro del trabajo y el impacto del cambio climático, arroja resultados interesantes. Se aplicaron encuestas a 810 empresas que inciden en rubros que van de la alta tecnología al transporte y las telecomunicaciones, pasando por servicios, comercio y construcción, así como alimentos y bebidas, entre muchos otros. Como resultado, destacan cuatro retos en materia de programas de salud y beneficios:

  • Otorgar beneficios competitivos que los empleados valoren para atraer y retener talento.
  • Lograr eficiencia en costos para garantizar la sustentabilidad de los programas.
  • Crear una fuerza de trabajo saludable a través de la información y la prevención.
  • Simplificar la operación de los programas para hacerlos más eficientes y disminuir costos administrativos.

Estos retos son abordados de distintas maneras, según el perfil y el sector en el que se encuentran las organizaciones. Es a través de nuevos esquemas de seguro de gastos médicos, programas enfocados a ser más amigables con el medio ambiente u horarios laborales flexibles, que las empresas buscan atraer y retener al mejor talento.  

Gastos médicos mayores

La mayoría de las empresas encuestadas (97%) estructura sus programas de beneficios alrededor de los seguros de gastos médicos mayores (GMM) y vida. Algunas incluyen planes dentales (41%), exceso para GMM (40%), gastos funerarios (38%), check-ups (36%), vacunas (31%), planes de consulta (30%), accidentes personales (29%) y planes de visión (25%).

Más de 90% de estas empresas otorga gastos médicos mayores a ejecutivos, gerentes y personal administrativo, y solo 18% a operarios (quienes suelen gozar del seguro social administrado por el Estado).

En 64% de los encuestados, las sumas aseguradas fluctúan entre 0 y 1,000 salarios mínimos, mientras que solo 17% tienen montos mayores a diez mil salarios mínimos o ilimitados. El resto (19%) se mueve entre 1,001 y diez mil salarios mínimos. Este año (2016), 16% de las empresas no tiene topado el coaseguro, tres puntos porcentuales menos que en 2015.

En cuanto a siniestralidad, vemos que solo 29% de las empresas arroja un índice menor al 40%; un porcentaje igual fluctúa entre 41 y 80%, y casi 40% se mueve entre 81 y 120%. El total de siniestros para 2015 fue de poco más de 50 mil, con montos pagados de 2.15 miles de millones de pesos. Sobre los mismos, se aplicaron 58.4 millones de pesos de deducibles y 73.5 millones de coaseguro. El costo promedio por siniestro fue de $41,442 pesos, un aumento de más de 6% en relación con el año anterior. Solo 10% de asegurados hicieron uso de su póliza, versus 12% en 2014.

Las especialidades con costos promedio más altos fueron hematología, oncología, cardiología, nefrología y neurología, y aquellas con mayor número de siniestros fueron traumatología y ortopedia, gastroenterología, obstetricia (cesáreas), oftalmología y ginecología.

Salud y cambio climático

El cambio climático ha traído su propia carga de padecimientos y siniestros. En el mundo ocurren 600 mil muertes anuales por paludismo, 2.2 millones por diarrea y 142 mil por cólera. En 2015 hubo 2,000 muertes por estrés térmico en India. Hay 3.2 millones de personas infectadas por dengue y 300 mil enfermos de asma. Se calcula que 795 millones de personas padecen desnutrición. En años recientes, ha habido un aumento significativo de casos de gastroenteritis y diarrea, asma, dengue y diversos tipos de cáncer, en buena medida derivado de causas relacionadas con el cambio climático.

Las empresas encuestadas han empezado a tomar acciones en el lugar de trabajo, orientadas a disminuir o contrarrestar el cambio climático. Entre estas están el reciclaje de papel (37%), la separación de basura (31%), la instalación de unidades ahorradoras de energía (28%), la comunicación institucional continua en materia de conservación y cambio climático (27%), las auditorías ambientales (21%) y la transición hacia instalaciones sanitarias pro-ecológicas (16%). El 41% afirma estar realizando alguna acción para hacer frente a este problema.

 

Factor emocional

Es importante hacer notar que la fuerza de trabajo aprecia también otros beneficios, muchas veces intangibles, relacionados con lo que se ha dado en llamar “salario emocional”, que propician un mejor balance vida-trabajo a la población. Entre los factores que más se valoran están la posibilidad de vestir de manera informal en el lugar de trabajo, tener días de descanso adicionales a los de ley, disfrutar de un horario flexible, poder hacer trabajo en casa (home office) y tener transporte proporcionado por la empresa.

En cuanto a factores que hacen más agradable el tiempo que se pasa en la oficina, casi 90% de las empresas encuestadas tiene servicio de comedor, más de tres cuartas partes ofrecen máquinas de café y snacks, y un poco más de la mitad tiene cajero automático o sucursal bancaria. Es notable el aumento en salas de lactancia, de 27 a 38%.

Por otra parte, el bienestar (wellness) es un factor que ha ido adquiriendo mayor importancia. Las empresas encuestadas aplican este tipo de programas para mejorar la satisfacción y el compromiso de sus empleados (84%), para incrementar su competitividad ante otros empleadores (35%), para atenuar los altos costos de los planes de gastos médicos mayores (30%) y para atacar los altos índices de ausentismo y baja productividad (15%). No obstante, solo una de cada diez empresas encuestadas ha elaborado una valoración de riesgos de salud que le permita conocer y clasificar los riesgos que existen en su población.

Las empresas con programas de beneficios flexibles (Beneflex) han aumentado de 10 a 15% entre 2015 y 2016, un aumento significativo. Esto obedece a la necesidad de ser más competitivos; el deseo de hacer más visible y valorado el paquete de beneficios, y el imperativo de incrementar la innovación dentro de la empresa.

A futuro

Tomando en cuenta estos resultados, podemos detectar una tendencia a atender factores externos a la empresa y el segmento en que opera, e incluso el país, como los derivados del cambio climático. Asimismo, vemos que la flexibilidad en los planes de salud y beneficios otorga ventajas considerables en la atracción y retención de talento frente a la competencia. Por lo que hace a la salud, la prevención se vuelve clave, con objeto de que la inversión en estos programas sea sustentable, pero también para incidir positivamente sobre el balance vida-trabajo e incrementar la productividad de la empresa.