De la diversidad a la inclusión y a la mejora del compromiso | Mercer 2019

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De la diversidad a la inclusión y a la mejora del compromiso
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Calendar02 mayo 2019

En los últimos años, el desarrollo profesional de la mujer, el cambio en las prácticas y la diversidad se han vuelto conceptos populares en Japón. Es más, en septiembre de 2015, se promulgó la Ley de Mujeres Activas y, en junio de 2018, la reforma de las prácticas laborales. La promoción del avance social femenino ocurre en un contexto de disminución de la fuerza laboral debido a la baja tasa de natalidad y a la longevidad de la población, un aumento de la conciencia laboral en virtud del aumento en la proporción de mujeres que ingresan a la universidad y una disminución en los ingresos masculinos causada por el bajo crecimiento económico. Como resultado, la llamada "curva M" ha vuelto simbólico que el avance social de las mujeres se vea inhibido por el parto y el cuidado de los niños. Sin embargo, esta curva ha mejorado en Japón, en los últimos años y no se ha vuelto inferior si se compara con sus equivalentes en países extranjeros.

Aunque la curva M se esté reduciendo debido a la expansión del sistema de permisos para el cuidado de los niños y al desarrollo del centro de cuidado infantil, entre otros factores, aún es posible que las mujeres continúen trabajando. Esto se debe, en gran medida, al aumento del empleo irregular de las mujeres. Hay muchas razones por las que las mujeres optan por trabajos irregulares que les generen bajos ingresos, como "poder trabajar en horarios propios que les convengan" o "encontrar un fácil equilibrio entre el trabajo y las circunstancias familiares, como las tareas domésticas o el cuidado de niños". Además, en Japón, la proporción de mujeres en cargos ejecutivos y gerenciales sigue siendo baja. Si bien el empleo femenino progresa gradualmente, el papel profesional de la mujer sigue siendo de apoyo y, actualmente, existen muchos desafíos en términos de formación profesional.

Es probable que Japón enfrente, de ahora en más, una escasez de mano de obra sin precedentes asociada con una disminución de la fuerza laboral. Por lo tanto, las empresas japonesas tendrán la obligación de garantizarse una fuerza laboral, integrada tanto por mujeres como por empleados de todas las generaciones o de diversas nacionalidades, y promover sus actividades a medio y largo plazo. Por lo tanto, no solo coexistirán recursos humanos diversos dentro de la empresa (= diversidad), sino que todos y cada uno de sus miembros deberán ser respetados como miembros de la organización y podrán participar en sus actividades y tomas de decisiones (= inclusión). Al mismo tiempo, también será necesario aumentar su disposición a contribuir voluntariamente (= mejora en el compromiso), así como apuntar a aumentar la competitividad de las organizaciones y empresas.

Pero, si bien los esfuerzos para mejorar la inclusión y el compromiso son muy diversos y están interrelacionados de una manera complicada, no es posible ver sus efectos, a pesar de todos los esfuerzos individuales. Para vincular estos esfuerzos, a la hora de reconstruir la competitividad de la empresa, hay que tener en cuenta tres pilares: ① construir relaciones de confianza, ② ser flexible en términos de tiempo y ubicación, ③ respetar la diversidad y la individualidad, para lo cual será necesario verificar tanto el propósito como el enfoque de la organización.    

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