La guerra por el talento en las economías en crecimiento comienza con la frecuencia cardíaca de los empleados

La guerra por el talento en las economías en crecimiento comienza con la frecuencia cardíaca de los empleados

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La guerra por el talento en las economías en crecimiento comienza con la frecuencia cardíaca de los empleados
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Calendar10 enero 2019

Valorar la salud de cada empleado

Las economías en crecimiento son tan fuertes como las personas que las componen. El éxito de una compañía suele medirse por las pérdidas y ganancias, la adquisición de clientes, el volumen de ventas mensuales y demás información que revele dónde se está perdiendo o creando valor. Sin embargo, la productividad (y la salud) de los empleados de una compañía afecta directamente el éxito. Cada empleado individual contribuye al éxito o fracaso de equipos, departamentos y divisiones enteros. Cada persona cuenta. Las compañías deben abandonar la tendencia a tratar a los empleados como una fuerza laboral colectiva integrada por caras y cargos anónimos, para verlos en cambio como individuos con habilidades específicas, con diferentes personalidades y con necesidades únicas relacionadas con su salud y bienestar (tanto físico como emocional). El solo hecho de almacenar snacks saludables en la cocina o entregarle una tarjeta de cumpleaños a un empleado no representa una iniciativa de salud eficaz o un estímulo psicológico para la mayoría de los empleados.

Las compañías que operan en las economías en crecimiento logran una ventaja competitiva cuando emplean a trabajadores que se sienten valorados como individuos. Atender las necesidades de salud y bienestar de cada empleado (y de sus seres queridos) constituye un medio poderoso para comunicar respeto. Para fortalecer el vínculo de los empleados con la comunidad profesional que los rodea, es preciso brindar a los empleados acceso a los beneficios que realmente satisfagan sus necesidades y sentido de propósito. De hecho, ese vínculo ya no se limita a negocios o economías aisladas. Una nueva generación de empleados, con una excelente formación, que se desempeñan en las economías en crecimiento está aprovechando el acceso sin precedentes a las tecnologías digitales –y a la conectividad– para generar demandas de estándares más estrictos en el lugar de trabajo. En particular, las economías desarrolladas encabezan una conversación a nivel global acerca de las preocupaciones universales de los empleados y de las expectativas en el lugar de trabajo –incluido mejores servicios de salud y bienestar, programas de bienestar financiero, oportunidades de desarrollo profesional y apoyo educativo, así como prácticas de gestión de riesgos laborales.  

Las compañías suelen expandirse para satisfacer las crecientes demandas de los consumidores y de los clientes, pero muchas veces dejan de proporcionar a cada empleado, dentro de fuerzas laborales cada vez más numerosas, el apoyo básico necesario para garantizar un ambiente de trabajo saludable (por ejemplo, estaciones de trabajo adecuadas, incluidas sillas ergonómicas y monitores apropiados, que necesitan los empleados para mantenerse saludables y productivos). Los problemas como los espacios de trabajo poco saludables se pueden corregir fácilmente con atención personalizada. Los empleadores deben atender estos detalles fundamentales. El impacto negativo de los empleados poco saludables en los niveles de productividad, en la eficiencia y en los resultados de la compañía se encuentra bien documentado.2 Para los empleadores, los empleados poco saludables presentan riesgos no solo para la fuerza laboral actual, sino también para los posibles candidatos y, eventualmente, futuros líderes de la compañía.

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