Cuatro cosas que usted necesita saber sobre los programas de jubilación en América Latina | Mercer

Cuatro cosas que usted necesita saber sobre los programas de jubilación en América Latina

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Cuatro cosas que usted necesita saber sobre los programas de jubilación en América Latina
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Calendar12 junio 2018

América Latina es una región grande y diversa donde se advierte un crecimiento económico. Si bien muchos países están experimentando una nueva expansión económica, otros aún siguen atravesando una situación irregular en medio de una fragmentación política. Según el Fondo Monetario Internacional, la recuperación económica de América Latina está tomando impulso, ya que las recesiones en países como Brasil y Argentina están llegando a su fin. El consumo privado también está aumentando, especialmente en los países productores de materias primas.

El reciente estudio mundial de Mercer, Salud, Patrimonio y Trabajo Inteligente: Las Nuevas Exigencias para la Seguridad Financiera, analizó las actitudes hacia la seguridad económica y las opiniones sobre la jubilación. El estudio, que abarcó 12 países, encuestó a 7,000 adultos de seis grupos de personas de distintas edades y a 600 altos ejecutivos empresariales y funcionarios de gobierno.

A nivel mundial, más de dos tercios (68%) de los adultos encuestados esperan seguir trabajando de alguna manera y nunca jubilarse de manera definitiva. La tensión de la seguridad económica nos afecta a todos, independientemente de nuestra edad, etapa que estemos viviendo en nuestra carrera profesional u ocupación, ya que todos nosotros enfrentamos la posibilidad de vivir más tiempo de lo que nos permiten nuestros ahorros. Las sociedades, los empleadores y los intermediarios financieros saldrán ganando si toman medidas inmediatas para abordar la inminente brecha de ahorro a largo plazo.

Con el crecimiento de las economías, el surgimiento de las clases medias y las mejoras en la atención médica, las personas ahora deben planificar a más largo plazo y no solo pensar en el día a día, sino para un período de retiro más prolongado. A nivel mundial, dos tercios de los encuestados espera vivir más de 80, años y 44 % de ellos espera vivir hasta alrededor de los 85 o los 89 años. Aunque la mayoría de los encuestados espera mantener la misma calidad de vida durante la jubilación, solo el 30 % está seguro de que sus ahorros, sus ingresos y su pensión serán suficientes.

Si bien la seguridad financiera es una necesidad esencial en todo el mundo, la sensatez con respecto a la salud, el patrimonio y el trabajo varía según el país. El estudio reveló varios denominadores comunes entre los países, así como algunas diferencias de matices cuando se trata de jubilación y solidez financiera. En América Latina, países como Argentina, Brasil, Chile y México son áreas particulares en las que se ve el cambio, en función de la demografía y la naturaleza evolutiva del trabajo. Esta nueva dinámica genera tanto desafíos como oportunidades.

La jubilación está cambiando en América Latina y el mundo

La jubilación ya no es como antes. En todo el mundo, no solo vivimos más y de manera más saludable, sino que también trabajamos más tiempo, ya sea por elección o por necesidad económica. Para muchos, jubilarse a los 60-65 años es algo que pertenece al pasado. La investigación de Mercer reveló que 68 % de las personas de todo el mundo no espera jubilarse o espera seguir trabajando de alguna manera. El setenta y cuatro por ciento de las personas de 18 a 24 años y el 82 % de las personas de 65 años o más no piensan retirarse del todo. La edad para jubilarse de manera segura, con beneficios de pensión completa o remuneraciones suficientes del gobierno o de la seguridad social ya no existe. En la actualidad, la responsabilidad de planificar y financiar la jubilación recae en el individuo.

La investigación de Mercer reveló que, a nivel mundial, 81 % de los encuestados se sentía personalmente responsable de sus ingresos para la jubilación. De ese porcentaje, el 52 % afirmó tener responsabilidad única, mientras que el 29 % dijo que tienen una responsabilidad compartida con los gobiernos y empleadores. A pesar de la percepción de responsabilidad personal, los gobiernos y los empleadores aún tienen un rol importante, aunque diferente, en la planificación de la jubilación.

Los sistemas de pensiones complejos y cambiantes complican la jubilación

A nivel mundial, no se puede confiar únicamente en los sistemas de pensiones si las personas desean prosperar en la etapa de la jubilación. Muchas personas, especialmente en América Latina, no aportan ni invierten lo suficiente en sus jubilaciones para mantener el estilo de vida previo a la jubilación. Por ejemplo, en México, el sistema de pensiones solo paga 30% del último sueldo cobrado por la persona, uno de los porcentajes más bajos según la OCDE. Además, muchos en México afirman que no entienden el sistema de pensiones, y como consecuencia, no aportan a este. También existe un problema para llegar a las poblaciones rurales que trabajan en un sistema informal y cobran solo en efectivo.

En Argentina, un mercado históricamente afectado por altos niveles de inflación, la reciente reforma de la ley jubilatoria elevó la edad de la jubilación  a 70 años para los hombres y las mujeres, en un esfuerzo para mantener el poder adquisitivo de los pensionados. La reforma también incluye un ajuste en la tasa por ajuste de beneficios. A partir de ahora, el monto del pago de beneficios será revisado cada cuatro años (o cada 3 meses) en lugar de dos veces por año y seguirá el índice inflacionario al 70% y el índice salarial al 30%. Adicionalmente, 90% de la población en Argentina que están en edad de retiro recibirán un beneficio, la mayoría -casi el 70%- recibe un beneficio mínimo de 361 dólates. Mujeres que hayan estado entrando y saliendo del mercado laboral, por ejemplo, para dedicarse a su familia, puede que no califiquen para recibir la contribución máxima, que está basada en un mínimo de 41 años.

Brasil tiene uno de los sistemas públicos más benévolos de toda la región. Se han analizado cambios en los últimos años, y se espera que el país vote una reforma. El resultado esperado se apoya en dos pilares: el aplazamiento de la edad jubilatoria y la reducción de beneficios. Esto hará que las personas tengan una necesidad aún mayor de planificar para el futuro, para lo que necesitarán inversiones personales y aportes de los empleadores para sus ahorros a largo plazo.

La educación es el primer paso para una jubilación inteligente en América Latina

La seguridad financiera tiene diferentes significados en América Latina. Para muchas personas, dedicar tiempo a la familia y de alguna manera seguir trabajando es considerado un éxito. Sin embargo, planificar para la jubilación requiere educación, que hace mucha falta en toda la región. En Argentina, las motivaciones para ahorrar son bajas. Muchas personas viven al día, sin tener en cuenta o apenas prestando atención a la planificación del futuro. Con un gobierno aún en proceso de cambio sobre cómo garantizar la seguridad financiera, educar a las personas en Argentina sigue siendo una prioridad.

En Brasil, al igual que en Argentina, solo una pequeña parte de la población comprende los mecanismos del ahorro. Esto genera una brecha significativa entre las medidas que ayudarían a crear una base financiera sólida y las que realmente se ejecutan. Afortunadamente, el país ha mejorado en este aspecto. Las instituciones financieras, las empresas y el gobierno han fomentado programas de educación financiera.

El asesoramiento y las herramientas son otros de los componentes de la planificación para el futuro, y un elemento importante que ayuda a las personas a ahorrar para la jubilación. La investigación de Mercer reveló que, a nivel mundial, las personas confían en los consejos y las herramientas que sus empleadores les ofrecen para planificación e inversión. A nivel global, 86 % de los empleados afirma que si su empleador mejorara los beneficios o le brindara más acceso a un plan de inversión, el impacto en el trabajo sería más positivo y como resultado se generaría una mayor satisfacción en el trabajo y un mayor compromiso con la organización.

Los empleados desean tener empleadores que sean proveedores de confianza de herramientas digitales seguras y fáciles de usar. Y no son solo los millenials, la mayor parte de la fuerza laboral, los que buscan asesoramiento y herramientas financieras.

Al noventa y tres por ciento de los trabajadores menores de 35 años les interesan las herramientas financieras en línea, seguras y fáciles de usar, para manejar sus finanzas, y lo mismo es válido para el 855 % del total de los encuestados. Además, en todos los grupos etarios, dos tercios administran con facilidad sus ahorros mediante banca móvil, herramientas en línea o aplicaciones inteligentes. En Brasil, por ejemplo, el deseo de invertir está aumentando, y muchas empresas del sector tecnofinanciero están aprovechando esta oportunidad para que las personas aprendan más.

El estudio también reveló que a los empleadores se los consideran fuentes confiables para asesoramiento y acceso a mejores beneficios. Ayudar a las personas a gestionar mejor su salud, su patrimonio y su carrera mejora la propuesta de valor de una organización y su capacidad para atraer los mejores talentos, y al mismo tiempo genera una mayor satisfacción laboral, un mayor compromiso en el trabajo y menos preocupación por los asuntos financieros en el trabajo.

Las familias más pequeñas son una señal de cambio en las normas culturales

Las tasas de fecundidad son bajas en los países de América Latina, al igual que en muchas otras partes del mundo. Esto afecta muchos aspectos de la vida, especialmente cómo viven las personas mayores.

Los hogares multigeneracionales solían ser una norma cultural en la región, donde las personas mayores vivían con sus hijos o eran estos quienes los cuidaban. Si una familia es más pequeña, no hay tantas opciones para ellos. Eso significa que la gente debe considerar qué estilo de vida quiere vivir cuando se jubile y los pasos que tendrá que seguir para llegar allí.

El caso de Chile

Chile es una de las estrellas emergentes de América Latina debido a la creciente inversión y al consumo personal saludable. Los resultados de este país, uno de los que se investigaron para el estudio Salud, Patrimonio y Trabajo Inteligente, se diferencian de los de muchos otros países del mundo. Los chilenos esperan poder afrontar su “mayor esperanza de vida” pero se sienten más inseguros, especialmente las mujeres, en cuando a la posibilidad de mantener la calidad de vida deseada después de la jubilación. En general, son más propensos que los habitantes de otros países a sentirse económicamente inseguros y tienen menos confianza en su capacidad para hacer frente a gastos imprevistos.

El estrés con respecto a la jubilación se relaciona con las condiciones económicas generales de Chile y el tipo de fondo(s) de pensiones en los que invierten actualmente, algo que no resulta sorprendente, ya que la legitimidad del sistema de pensiones con contribuciones definidas de Chile está cuestionada, y ha habido protestas debido a que muchos programas están pagando menos de lo previsto.

Los chilenos tienen una visión positiva en otras áreas: dos tercios esperan vivir más de 80 años y tienen intenciones de jubilarse antes de llegar a los 70. Luego de la jubilación, las expectativas de ingresos son relativamente altas: los chilenos consideran que es más factible que tengan que vivir con el 60 % o más de los ingresos que obtuvieron antes de la jubilación. Las expectativas elevadas podrían vincularse con hecho de que 8 de cada 10 chilenos tienen la intención de seguir trabajando después de la jubilación y que piensan que necesitarán este ingreso como una fuente de financiación después de jubilarse. Los chilenos también están más dispuestos que los habitantes de otros países a ahorrar una mayor proporción de sus ingresos disponibles en la actualidad para poder tener el estilo de vida que desean en el futuro.

Además, los chilenos son más propensos a considerar que su bienestar general, con respecto a la capacidad de trabajo y las ganancias en la actualidad, es excelente o muy bueno. Este “bienestar” se logra al tratar de mantener un equilibrio entre la vida laboral y personal, y al contar con “buenos” genes. Para ellos, un buen estilo de vida durante la jubilación significa pasar tiempo con los seres queridos, no tener deudas y poder hacer frente a algo más que las necesidades básicas.

Como era de esperar, dado que el sistema de pensiones en Chile es de gestión privada, en primer lugar las personas se responsabilizan a sí mismas por el ingreso de la jubilación (70 %), pero en segundo lugar responsabilizan a los fondos de pensiones o al gobierno. A diferencia de otros países de América Latina, los chilenos suelen hacer más aportes a planes de contribuciones definidas en forma paralela al empleador. Por lo tanto, toda mejora de acceso o de beneficios generales del plan de pensiones disponible del empleador tendrán un impacto positivo en los trabajadores chilenos, especialmente en lo que se refiere a la satisfacción en el trabajo, la sensación de que el empleador es más solidario y un menor estrés financiero.

Los chilenos también son más propensos que otros países a consultar a asesores financieros, especialistas en inversiones o calculadoras/herramientas en línea para calcular los importes necesarios para los ahorros de jubilación. Muestran interés en las herramientas financieras en línea y están familiarizados con el almacenamiento seguro de datos personales. Los chilenos también suelen confiar en su actual empleador (83 %), en las herramientas financieras en línea, en las aplicaciones y los sitios web (74 %) o en los asesores financieros personales (61 %), pero no suelen confiar en el gobierno (37 %) a la hora de obtener un buen asesoramiento en cuanto a planificación financiera.

Uno de los datos más sorprendentes de la investigación es la amplitud de la brecha que existe entre las expectativas de jubilación de los individuos y los ahorros a largo plazo, y las expectativas de sus empleadores y los gobiernos. Las oportunidades para garantizar la preparación financiera en una vasta región como lo es América Latina son significativas. La región ya ha experimentado un crecimiento significativo, y se espera que continúe. Garantizar la seguridad financiera requiere colaboración y comunicación, entre el empleado y el empleador, las empresas y el gobierno, y entre el gobierno y la población.

 

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